Razón
Explicar, dialogar y razonar. Creer en la inteligencia y en la libertad de cada joven.
Animación vocacional · Salesianos del Perú
Tu vida puede hacer la diferencia.
¿Has pensado en entregar tu vida a Dios al servicio de los jóvenes? Descubre cómo vivimos los salesianos y encuentra un espacio para compartir tus preguntas.
Conoce
Somos una congregación religiosa fundada por San Juan Bosco en 1859, dedicada a servir a los jóvenes, especialmente a los más pobres.
Sacerdote y educador italiano (1815–1888), «Padre y Maestro de la Juventud». Inspirado por su fe y por la espiritualidad de San Francisco de Sales, el santo de la amabilidad, dedicó su vida a los jóvenes, sobre todo a los más pobres.
En el Piamonte, Italia, en una familia campesina y humilde.
Un sueño marca su niñez: Dios le muestra que su misión serán los jóvenes.
Es ordenado sacerdote y empieza a reunir a los muchachos de Turín.
Nace el Oratorio de Valdocco: casa que acoge, escuela para la vida, iglesia y patio para jugar.
Funda la Congregación Salesiana. Luego, con otros, las Hijas de María Auxiliadora y la Familia Salesiana.
Muere en Turín. Hoy sus hijos están presentes en más de 130 países.
No fue una idea suya: la Congregación Salesiana no es fruto de la iniciativa de Don Bosco, sino de la iniciativa de Dios, que despertó en él el deseo de servir a los jóvenes.
Su manera de acercarse era simple: estar donde estaban ellos, jugar, escuchar y quererlos de verdad. Por eso nuestra misión sigue siendo la misma:
«Ser signos y portadores del amor de Dios a los jóvenes, especialmente a los más pobres». Constituciones salesianas, art. 2
Don Bosco creó una manera de educar y acompañar basada en tres pilares. Con ella quiere formar «buenos cristianos y honrados ciudadanos».
Explicar, dialogar y razonar. Creer en la inteligencia y en la libertad de cada joven.
Ayudar a descubrir a Dios como amigo que acompaña y da sentido a la vida.
Querer a los jóvenes y hacer que se sientan queridos: «amorevolezza», un cariño que se nota.
Ven
Ser salesiano es una aventura que se vive con otros, para los jóvenes y con una forma de vida que da alegría.
Educamos y evangelizamos: ayudamos a vivir la vida a plenitud y provocamos el encuentro con Cristo, al estilo juvenil y en comunidad. Lo hacemos en:

Casa que acoge, escuela para la vida, iglesia que evangeliza y patio donde compartir la alegría y la amistad.

Lugares de acogida para jóvenes en riesgo social y vulnerabilidad, con ambiente de familia.

Con pedagogía y formación técnica, preparamos a los jóvenes para afrontar los desafíos de la vida.

Espacios de encuentro y de gestión del tiempo libre: se juega, se aprende y se vive la fe en comunidad.

Llevamos a Cristo a quienes recién empiezan a conocerlo, hasta los lugares más lejanos.

Una «comunidad de comunidades» donde se vive la Espiritualidad Juvenil Salesiana.
Los salesianos no vivimos solos: formamos comunidades donde compartimos la oración, la mesa, el trabajo y la misión. Todos asumimos juntos las responsabilidades, tanto de la vida comunitaria como del apostolado.
La comunidad es el lugar donde descubrimos que no estamos solos y donde los jóvenes encuentran una casa.
Los salesianos consagrados hacemos tres votos para vivir plenamente entregados a Dios y a los jóvenes:
Vivir con sencillez, compartiendo lo que somos y tenemos.
Amar con un corazón libre y entregado, para todos los jóvenes.
Escuchar a Dios en la comunidad y disponerse a ser enviado.
Dios te llama
Dios suscita en tu corazón una inquietud profunda, un deseo interior que te invita a descubrir un proyecto de vida especial. La vocación salesiana es la invitación a vivir con pasión y servicio tu vida, entregado a Dios y especialmente junto a los jóvenes.
Tanto el sacerdote como el coadjutor son religiosos salesianos consagrados: hacen votos de pobreza, castidad y obediencia, viven en comunidad y comparten la misión de Don Bosco entre los jóvenes. Son «las dos alas» con las que vuela la Congregación.
Además de la consagración religiosa, recibe el orden sacerdotal. Sirve a los jóvenes desde el ministerio: celebra la Eucaristía y la Reconciliación, acompaña espiritualmente y predica. Su formación incluye estudios teológicos y formación sacerdotal.
Suele servir en la pastoral, la dirección espiritual y la acción sacramental.
Recibe la consagración religiosa y sirve a los jóvenes desde su laicidad, con la formación profesional y el acompañamiento. Tiene los mismos derechos y deberes que los sacerdotes en la misión y en la comunidad, salvo lo propio del ministerio sacerdotal.
Suele servir en roles técnicos, educativos, administrativos o sociales, y en el acompañamiento.
| Sacerdote | Coadjutor | |
|---|---|---|
| Identidad | Consagrado con identidad y ministerio sacerdotal | Consagrado con identidad laical |
| Ministerio | Administra sacramentos, celebra la Eucaristía y la Reconciliación | No administra sacramentos, pero puede acompañar liturgias |
| Formación | Estudios teológicos y formación sacerdotal | Formación salesiana y profesional |
| En común | Votos de pobreza, castidad y obediencia · Vida en comunidad · Educan y evangelizan a los jóvenes con el estilo de Don Bosco | |
«No hay vocaciones de primera o segunda clase. El coadjutor y el sacerdote son dos formas distintas y complementarias de vivir la misma vocación salesiana consagrada».
Dios te envía
Nadie decide su vocación de un día para otro. Conoce cómo se camina: para seguirlo, al estilo de Don Bosco y al servicio de los jóvenes.
Seguir a Jesús empieza por soñar. Esta dinámica en cinco pasos te ayuda a escuchar «el sueño de Dios para tu vida».
Busca un lugar tranquilo donde nadie te moleste, con tiempo, y lleva algo para anotar lo que descubras.
Imagínate dentro de 3, 5 y 10 años. ¿A qué te dedicas? ¿Con quiénes estás? Sueña sin las expectativas de los demás.
Mira tu vida hoy: tu calidad de vida humana, tu encuentro con Cristo, tu sentido de Iglesia y tu sentido de misión.
Elige pasos pequeños y concretos para los próximos seis meses. Desde lo pequeño se dan grandes pasos.
No lo hagas solo: un acompañante te ayuda a aclarar objetivos y te anima a seguir.
Dios despierta en ti una inquietud. Te preguntas: ¿y si es para mí?
Vives experiencias de oración, convivencia y reflexión junto a otros jóvenes.
Un salesiano te acompaña mientras vas aclarando tu opción.
Cuando estás listo, respondes con libertad y empiezas el aspirantado.
Cinco días de reflexión profunda y convivencia, a la luz de la Palabra y con acompañamiento personal. Abiertos tanto a jóvenes de una obra salesiana como a quienes nunca han tenido contacto con la congregación.
De viernes por la tarde a domingo al mediodía, en tu propia obra: preguntas por el sentido de la vida, lectio divina, adoración y dinámicas para descubrir tu proyecto.
Para jóvenes líderes de las obras salesianas, varones y mujeres, donde se introduce la propuesta de un discernimiento vocacional más profundo.
Para quienes ya tienen una inquietud manifiesta por la vida consagrada salesiana y viven un discernimiento más intenso. Preceden al aspirantado.
Muy pronto publicaremos las nuevas fechas. Déjanos tus datos y te avisamos apenas se abran las inscripciones.
AvísameAsí es el camino de formación. Elige tu ruta y toca cada etapa para conocerla.
Todo empieza viviendo cerca de los salesianos: en un oratorio, un colegio, un centro juvenil o una misión. Participas, sirves a otros jóvenes y empiezas un acompañamiento espiritual personal que te ayuda a poner en claro lo que sientes.
Y después de cada etapa, la formación permanente: seguir creciendo toda la vida, integrado en una comunidad y comprometido con la misión.
Dios te llama y también te envía. El tirocinio, la misión y cada destino son oportunidades de servir donde más hace falta: oratorios, colegios, parroquias, casas de acogida y zonas de misión.
No importa si hoy solo tienes preguntas. Empieza por conversar.
Ora con nosotros
Bendito seas, Señor,
por habernos dado a Don Bosco
como Padre, maestro y amigo de los jóvenes,
por haber soñado su vida como un hermoso proyecto
para todos nosotros,
y por haber formado en él un corazón de Buen Pastor,
que sale al encuentro de los que más lo necesitan.
Te pedimos que hagas nacer en la Familia Salesiana
vocaciones entusiastas y alegres,
para que así puedan prolongar tu amor
en medio de los jóvenes más pobres:
para escucharlos, animarlos y acompañarlos
en el camino de la Vida, mediante la pedagogía de la bondad.
Despierta en tus hijos el deseo
de saber dónde los quieres:
como laicos, evangelizando el mundo;
o consagrados a ti, y anticipando el cielo en la tierra;
o sacerdotes, santificando a tu pueblo.
Ayúdanos a ser signos y portadores de tu amor a los jóvenes,
y que, con la oración y el testimonio,
podamos embarcarnos en el descubrimiento
del sueño de Dios para cada uno de nosotros.
Te lo pedimos en nombre de Jesús,
tu Hijo, nuestro amigo y salvador.
Amén.
Yo me quedé con Don Bosco
Estamos preparando los testimonios de salesianos sacerdotes y coadjutores que cuentan, en primera persona, cómo descubrieron su vocación. Mientras tanto, ¿quieres conversar con alguno de ellos?
ConversemosResolvemos tus dudas
No. Hay dos formas de vivir la misma vocación salesiana consagrada: el salesiano sacerdote y el salesiano coadjutor. Ambos hacen votos de pobreza, castidad y obediencia, viven en comunidad y educan y evangelizan a los jóvenes con el estilo de Don Bosco. No hay vocaciones de primera ni de segunda clase.
No necesariamente. Los Ejercicios Espirituales Vocacionales están abiertos tanto a jóvenes que ya pertenecen a una obra salesiana como a quienes nunca han tenido contacto con la congregación.
Es ir aclarando, con calma y acompañamiento, lo que Dios sueña para tu vida. No se trata de decidir de golpe, sino de escuchar, vivir experiencias, conversar con alguien de confianza y, cuando estés listo, responder con libertad.
Un salesiano (religioso o laico debidamente preparado) te acompaña personalmente. Es una relación de ayuda espiritual en la que poco a poco se va clarificando tu opción vocacional.
El aspirantado es un tiempo de discernimiento y de conocimiento mutuo, no de reclutamiento. Dura entre 6 meses y 1 año y se vive en una casa salesiana (la comunidad del Rímac, en Lima).
Depende de la experiencia: el Encuentro Vocacional Local es referencialmente para jóvenes de 14 a 23 años y los Ejercicios Espirituales Vocacionales, para jóvenes de 20 a 30 años. Escríbenos y te orientamos según tu caso.
¡Claro! Para eso estamos. Escríbenos por WhatsApp o con el formulario: tus preguntas son bienvenidas y no te comprometen a nada.
Quiero conversar
Escribirnos no te compromete a nada. Un salesiano te responderá personalmente.